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Hace poco me comentaban que hay gente preocupada por la seguridad de las nuevas tarjetas de crédito “Contactless“. Ya sabéis, estas nuevas tarjetas que nos están llegando ahora a casa, las que solo tienes que acercar al terminal de pago (el “datáfono”, nombre que estoy seguro que inventó Francisco Ibañez para alguna historieta de Mortadelo y Filemón) para pagar, y si es un importe menor a 20€, ni siquiera te pide el pin. A mí siempre me han parecido muy cómodas, sobre todo para pagar cosas como un parking, o algo de poca cantidad cuando no llevas suelto. Pasas la tarjeta y listo. Pero no me había parado a pensar en la gente que no se fía.

He oído a señoras decir: “Es que llevándolas en el bolso, hay gente que me puede pasar un datáfono por el bolso y me quitan dinero de la tarjeta“. Bueno, señora, estese tranquila, porque esto es falso.

Las tarjetas contactless funcionan mediante tecnología NFC, de la que ya he hablado alguna vez. Esta tecnología necesita de una distancia mínima para funcionar, que es de 3 a 5 centímetros. Y por otro lado, dentro de una cartera que está dentro de un bolso, le aseguro que con tanto impedimento de por medio, no le pueden robar nada.

No obstante, y aunque tengo mis dudas sobre si hay gente por ahí que lleva datáfonos por la calle y va cobrando a diestro y siniestro a gente sin que se den cuenta (a no ser que hayan inventado datáfonos en miniatura, suelen ser unos cacharros bastante grandes y que con cobertura 3G funcionan de pena), sentido común. Revisemos nuestras cuentas a menudo, que los bancos hace muchos años que ofrecen servicios para consultar nuestras cuentas on-line. Si vemos un cobro de algo que nos es sospechoso, hay que investigarlo. Y si descubrimos un uso fraudulento de nuestra tarjeta, hay que avisar a nuestra entidad financiera para que ponga remedio, normalmente nuestras tarjetas están aseguradas contra robo.

No se preocupe señora, su tarjeta contactless está a salvo. Dentro de su cartera dentro de su bolso.